Domingo Laya
La obra de este artista surge de una profunda perspectiva personal y una marcada preocupación estética que convierte las imperfecciones, los accidentes y las limitaciones en recursos creativos. Mediante un dominio seguro del dibujo gestual y un uso audaz del color basado en armonías de contrastes disonantes, su propuesta logra un delicado equilibrio entre lo bello y lo deforme, lo ingenuo y lo ostentoso, transitando con naturalidad entre una figuración expresiva y una abstracción rica en manchas, colores y texturas.